Cabañas en Sierra de los Padres, Laguna Brava, Balcarce
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Cabaña La Yapa Sierra de los Padres
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Cabañas Belvedere Sierra de los Padres
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Cabañas Valle Verde Sierra de los Padres
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Cabaña Refugio de la Sierra Sierra de los Padres
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Cabañas Huente-Co Laguna Brava - Balcarce
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Complejo El Malón Laguna Brava - Balcarce
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Cabañas Mirador de La Sierra Balcarce
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Vieja Cantera Apart Hotel Boutique Balcarce
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Cabaña Lo de Huepa Sierra de los Padres
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Cabañas Paraíso Serrano Sierra de los Padres
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Destino Q Sierra de los Padres
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Cabañas Frente al Valle Sierra de los Padres
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Cabañas Un Lugar Sierra de los Padres
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Cabañas Aves del Paraíso Sierra de los Padres
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Cabaña The Retriever's House Sierra de los Padres
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Casa Elena Sierra de los Padres
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Cabañas Cedro Azul Sierra de los Padres
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Cabañas El Tata Sierra de los Padres
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Cabañas A Lo De Gabi Sierra de los Padres
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Cabañas Camigas Sierra de los Padres
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Cabañas Las Rucas Sierra de los Padres
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Cabañas Ruca Cumelén Sierra de los Padres
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La Casa de Sierra Sierra de los Padres
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Cabañas Las Cuatro Estaciones Sierra de los Padres
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Cabaña Chic Boutique Sierra de los Padres
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Cabaña La Reducción Sierra de los Padres
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Complejo Lucero de Las Sierras Sierra de los Padres
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Cabañas Lo de Miguel Sierra de los Padres
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La Casita Azul Sierra de los Padres
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Cabaña Hidequel Sierra de los Padres
Tandil y Sierra de los Padres
Tandil y Sierra de los Padres conforman el sistema de sierras más cercano a la ciudad de Buenos Aires (350 kms) y cercano a la ciudad de Mar de Plata. Allí se puede practicar diversas actividades recreativas como la pesca, cabalgatas, trekking, parapente, el turismo aventura y destacados alojamientos de turismo en Cabañas, Bungalows y Hosterías.
Ubicado a 15 minutos de Mar del Plata, Sierra de los Padres invita a la calma y al contacto con la naturaleza, ofreciendo senderos que discurren entre los árboles, paisajes aterrazados y a muy pocos kilómetros, las orillas de la Laguna de los Padres.
Existe una caminata que lleva cuesta arriba hasta la cima de la Sierra de los Difuntos. Alguna vez, esta fue una tierra sagrada para los pueblos indígenas. Ingresando a la zona de quintas, a un costado del camino Padre Varreto, comienzan aparecer los primeros puestos de frutas y verduras frescas. Hoy en día en las grandes ciudades es más que difícil deleitarse con productos de la tierra tan sabrosos. Adelante, las callecitas siguen la elevación del terreno hasta llegar a la zona comercial. Las estrellas son las especialidades locales: salamines, jamón serrano, quesos de todo tipo. También encurtidos y conservas de dulces, alfajores y miel. Por la tarde, se llenan los lugares que ofrecen té con tortas o cerveza artesanal con picadas.
Más discretos, los negocios de artesanías concentran a aquellos que quieren llevarse un recuerdo de la visita: maderas, velas y trabajos con vidrios o papel son algunas de las opciones. Detrás de la zona comercial, la confitería del Golf Club es otro buen lugar para reponer fuerzas.
De un tiempo a esta parte, Sierra de Los Padres incorporó algunas opciones recreativas a las tradicionales como la laguna, las caminatas o el golf. Para disfrutar en familia, los laberintos esperan en el Complejo Recreativo La Casualidad. Otra ineludible atracción es La Casa de los Pavos Reales, una reserva exótica poblada por más de 300 pavos reales azules y blancos que se mueven en un ámbito de entera libertad, faisanes de diez variedades, ciervos, ñandúes y patos mandarines, entre 40 especies. El despliegue de criaturas exóticas y autóctonas posibles de admirar se extiende al zoológico El Paraíso. El paseo por esta reserva de fauna también incluye una visita a la granja educativa, un jardín botánico y un sector reservado para los reptiles.
A poco kilómetros se encuentran los accesos que van desde la ruta a la Laguna y Reserva Federal Sierra de Los Padres. Por la mañana se acercan los pescadores; más tarde aparecen los aficionados al remo y al windsurf. En la orilla, clubes de pesca y complejos recreativos ofrecen sus instalaciones, con fogones para hacer asados.
No muy lejos de la orilla de la laguna se levanta una pequeña capilla de adobe, construida por monjes jesuitas a mediados del siglo XVIII, como parte de la Reducción de Nuestra Señora del Pilar. Por aquel entonces, estas tierras eran un misterio para los habitantes del puerto de Buenos Aires. Hoy ya no es posible afirmar lo mismo: sin embargo, algo que permanece oculto en estas milenarias sierras parece indicar a los visitantes que todavía queda mucho en ellas por descubrir.
